Conociendo al sistema educativo mexicano: Números, empatía y realidad. Profr. José Rogelio Martínez Reyes
Profr. José Rogelio Martínez Reyes
Buena tarde a
todos los compañeros. Trataremos el tema de conocer el sistema educativo
mexicano del cual eres parte. Y lo mencionó así porque muchas veces como
docentes son tantas las ocupaciones que tenemos y la forma en la que nos
enclaustramos en nuestras actividades que perdemos el panorama en general al
que pertenecemos.
Desde hace muchos años hemos estado en niveles
muy decadentes en el rubro educativo, ejemplos de ello han sido: la
infraestructura, los diferentes modelos educativos, e incluso la vocación
profesional de muchas de las personas que imparten clases.
Uno de los principales factores que desde mi
punto de vista, afecta, es el hecho de que tiene muchos años que no contamos
con un secretario de educación que sea profesor o que por lo menos cuenten con
algo a fin a la educación básica en el plano del mundo terrenal al que pertenecemos
la mayoría de los maestros frente a grupo.
La educación ha sido tan politizada que se ha
despegado del mundo en el que estamos en los salones de clases y estamos uno a
uno con el alumno, por lo que es muy difícil que una persona que no haya estado
impartiendo clases y haya vivido este tipo de experiencias, pueda dar
propuestas o acciones acertadas a lo que realmente necesita el país. Sería muy
bueno tener a un dirigente que nos lidere realmente, un profesor, que haya
salido de las aulas y que se haya ganado el respeto de las autoridades educativas,
que no sean sus ambiciones monetarias y que no nos utilice como un puente para
avanzar dentro de su carrera política, sino alguien que definitivamente llegue
a hacer el cambio, ese cambio que sabemos que necesitamos porque las cosas no
marchan del todo bien o por lo menos asimilamos que podría ser mejor.
Y sin desviarme tanto del tema principal hago
mención de esto último porque olvidar que tenemos a una persona que nos dirige
es olvidar el panorama en el que trabajamos y quiero compartirte lo siguiente:
Ser docente implica estar dentro de un sistema
de educación donde somos más de 2 millones de maestros, con más de 232,000
escuelas y con más de 25 millones de alumnos de las cuales el 87% corresponde al
nivel de educación básica y tenemos datos muy alarmantes como el hecho de que
casi 5 millones de niños y adolescentes entre 3 y 17 años no asisten a la
escuela. Y datos más graves como el que el 67% de las escuelas por lo menos
tienen a un alumno con discapacidad y sólo el 33% cuenta con algún tipo de
personal que le brinde una atención a ese tipo de alumnado.
Preguntarás: ¿por qué para mí es
importante que sepas esto? Porque la desinformación o la indiferencia afecta, y
afecta tanto que nos llevamos de por medio a por lo menos algún alumno el cual
no lo hayamos tomado en cuenta, pero si prestas atención cada vez que te olvidas
de uno, mi compañero en el salón de al lado se olvida de otro generando una
cadena de eslabones pertenecientes al rezago o deserción, he ahí un gran
detalle que tenemos en el sistema, que poco a poco la indiferencia, la falta de
vocación o por lo menos la falta de responsabilidad ante nuestro trabajo como
profesores vamos provocando que las estadísticas negativas crezcan.
No quiero hacer a un lado que criticar a la
educación de un país es complejo, el sistema educativo tiene muchos factores
externos, la pobreza, las carencias, la infraestructura; son cosas que afectan
y limitan nuestro quehacer, agregando también la imagen social con la que
cuenta el magisterio mexicano, generalizando etiquetas o incluyéndonos en
prejuicios absurdos en los que al fin de cuentas los únicos perjudicados son
nuestros alumnos.
Te invito profesor a que día con día le eches
ganas, como en todo trabajo hay días malos, hay días buenos, cuántas veces no hemos
sentido que pisotean nuestro trabajo la opinión pública, cuántas veces no hemos
sentido tristeza al ver que un alumno
que va muy bien en sus clases y de repente una situación familiar complica su
cabeza y empieza a estar disperso dentro del salón. Y si nos vamos a cosas de
trabajo, el hecho de que el directivo, el compañero, el jefe inmediato vea la
manera de ponerte obstáculos (porque también él es un ser humano que puede
pasar por una mala situación) y esté buscando la manera de desfogar algún
problema o frustración y llegues al punto de decir: ¿Para qué me estreso? ¿Para
qué sufro? ¿Para qué me frustro? Si a fin de cuentas a las personas a las que les
correspondo tratan de perjudicar mi trabajo.
Y si hay algo en lo que no existe una
estadística, es que en todas las encuestas que realice la misma SEP es que
pregunten: ¿Cuántos maestros se sienten satisfechos con su trabajo? ¿Cómo lo
podemos ayudar? ¿Cuántos maestros han logrado realizarse en toda la extensiva
palabra de lo que implica ser un docente? ¿Cuántos maestros han estado a punto
de renunciar por alguna situación interna o externa a su trabajo? Ya que los
ciclos escolares con el paso del tiempo son cada vez más y más complicados.
Concluyo que es importante que el docente esté
bien consigo mismo, como persona y como profesional además de que también sea
consciente del trabajo que posee y que tiene en su poder vidas humanas, con
mentes, con cerebros, con ideas y que sus errores pueden trascender hasta la
vida adulta de un menor y forjar consecuencias muy graves. Alumnos y maestros
que estén sincronizados en empatía y en la ambición de enseñar y aprender, los
resultados serán un éxito.
Espero compañero que los datos te hayan servido
de algo y te invito a que cuando tengas la oportunidad de estar uno a uno con
algún colega, te des la experiencia de preguntarle: ¿Cómo estás?
Porque si no nos cuidamos entre nosotros,
¿quién nos va a cuidar?
Por tu atención, ¡muchas gracias!
Profr.
Rogelio Martínez.
Magisterio Mexicano
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